Observatorio ALMA

Observada la fusión de dos galaxias en el universo temprano

El observatorio espacial Herschel y el observatorio ALMA de Chile observan la fusión de dos galaxias en el momento en que el universo tenía poco más de 1.000 millones de años.

fusion de dos galaxias ESA, ALMA
Imagen captada por el observatorio espacial Herschel de la fusión de dos galaxias.

En un primer momento, esta imagen captada con Herschel parecía una gigantesca galaxia que databa de la “juventud” de nuestro universo. Sin embargo, al aproximarnos al punto observado podemos ver que en realidad se trata de dos galaxias aproximándose la una a la otra, a punto de fusionarse.

Posteriormente, este mismo par de galaxias en interacción, catalogado como ADFS-27, fue observado por el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA) en Chile. El ALMA permitió ver el evento con mayor definición, lo que aportó más detalles sobre el proceso de fusión y las características de las dos galaxias.

Inicialmente, cuando Herschel escrutó el cielo austral, estas galaxias aparecieron como un simple punto rojo. De estas observaciones iniciales se dedujo que este objeto aparentemente tenue era en realidad extremadamente brillante y se encontraba a una gran distancia. Las observaciones siguientes realizadas con el telescopio Atacama Pathfinder Experiment (APEX, del Observatorio Europeo Austral) confirmaron estas interpretaciones iniciales y allanaron el camino para la realización de observaciones más detalladas con ALMA.

Observatorio ALMA
Observatorio "Atacama Large Millimeter/submillimeter Array" (ALMA) en Chile

Según las mediciones de ALMA, el par de galaxias ADFS-27 se encuentra a 12.700 millones de años luz, por lo que los astrónomos observan esta región del universo tal y como era apenas 1.000 años tras el Big Bang, en el periodo de reciente creación de nuestro cosmos.

Gracias a la mayor resolución de ALMA, pudo distinguirse que el objeto observado inicialmente se trataba de dos objetos distintos, que pudieron ser identificados como dos galaxias diferentes en el momento en el que se aproximaban. Según mediciones de este observatorio, dichas galaxias contaban con 50 veces la cantidad de gas que origina las estrellas que el presente en la Vía Láctea.

Las galaxias con estrellas en formación emiten gran cantidad radiación en el espectro infrarojo. Esto ocurre por la alta cantidad de polvo cósmico presente en las nubes de gas, que absorbe la radiación estelar y vuelve a emitirla en ondas de longitud más elevada.

Además, a causa del proceso de expansión del universo, la radiación que recibimos aumenta aún más su longitud de onda debido al efecto Doppler, alcanzando el nivel submilimétrico en el caso de las galaxias más distantes, cuya luz fue liberada en los primeros miles de millones de años de historia del cosmos. 

Las observaciones de ALMA y APEX también nos permiten establecer que ambas galaxias están separadas 30.000 años luz entre si, y se aproximan a cientos de kilómetros por segundo. Conforme el acercamiento prosiga, su movimiénto irá decelerando y tendrán varios encuentros antes de fusionarse por complento, desencadenando en un evento de gran luminosidad. Los astrónomos calculan que este proceso tardará varios cientos de millones de años y culminará con la formación de una galaxia elíptica gigantesca.

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