La muografía desvela dos cavidades en la Pirámide de Gizeh

Investigadores de Scan Pyramids localizan espacios vacíos sobre la entrada principal y en la esquina noroeste.

Las cámaras han sido localizadas sobre la entrada de la pirámide (1), y la segunda en la esquina noroeste, a 105 metros sobre el nivel del suelo.

Empleando de manera complementaria la muografía, la termografía y la simulación en 3D, los investigadores del proyecto internacional Scan Pyramids han localizado dos oquedades, situadas una sobre la entrada principal, y otra en la esquina noroeste. De momento se desconoce el contenido de estas posibles “camaras”, hasta ahora desconocidas, que se ocultan en el interior de la pirámide.

Este hallazgo se convierte así en el primer indicio de un nuevo espacio de grandes dimensiones en el interior de la pirámide desde el siglo XIX.

La muografía, una de las técnicas empleadas en la detección, se basa en las propiedades de los muones, unas partículas presentes en los rayos cósmicos que atraviesan nuestro planeta. Estas partículas son capaces de atravesar cuerpos sólidos, como los bloques de piedra caliza que componen la pirámide.

Son estas propiedades las que permiten emplearlos para escanear el interior de cuerpos sólidos de forma no invasiva, sin requerir de aparataje que genere dichas partículas. Para ello, se requieren unas placas detectoras diseñadas especificamente para este tipo de leptones, teniendo en cuenta sus características definitorias. Con estas placas, colocadas de manera estratégica, es posible obtener datos a los que no se tenía acceso por otros medios.

muografia de la gran pirámide
Comparativa de los datos esperados con los datos obtenidos en la muografía realizada por la universidad de Nagoya

El uso de detectores de muones para detectar anomalías en la Gran Pirámide comenzó en Diciembre de 2015, cuando el físico Kinihiro Morishima y su equipo, de la Universidad de Nagoya (Japón), colocaron una serie de detectores de muones en el interior de la Cámara de la Reina. Los muones, al ser parcialmente absorbidos por la roca, se esperaba que pudieran revelar cualquier oquedad o espacio vacío presente sobre las placas detectoras, dado que estos vacíos supondrían una mayor tasa de muones alcanzando determinadas placas o zonas de las mismas.

Unos meses más tarde, Morishima y su equipo observaron una serie de datos inesperados en las detecciones, algo que no se correspondía con las predicciones realizadas en base a las estancias conocidas en el interior de la pirámide de Gizeh.

Para realizar las comprobaciones del hallazgo, otros dos equipos de físicos, uno de la Organización para la Investigación en Aceleradores de Alta Energía (KEK) en Tsukuba, y otro del Comisariado de Energía Atómica y Energías Alternativas (CEA) de París, repitieron las mediciones con diferentes detectores de muones colocados dentro y fuera de la pirámide.

El resultado fue que ambos equipos confirmaron las detecciones previas, observando cavidades desconocidas hasta la fecha en las localizaciones anteriormente señaladas, hecho que fue publicado por Nature el pasado 2 de Noviembre.

Actualmente, los investigadores no pueden asegurar cuál es el contenido de las cámaras, o de qué se tratan, por lo que requerirá de futuras investigaciones descubrir qué otras sorpresas nos aguardan en la Gran Pirámide, construida ya hace más de cuatro milenios.

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