¿Quién eres tú y qué has hecho con la entropía?

¿Alguna vez te has planteado por qué eres un sistema no entrópico? Todo tú eres un sistema ordenado de moléculas, electrones y partículas meticulosamente añadidas en unas posiciones concretas. ¿Acaso tú no cumples las leyes de la termodinámica? Si el segundo principio de la termodinámica dice que cualquier reacción en equilibrio tiende a tener la mayor entropía posible ¿Cómo puedes ser tú un sistema perfectamente empaquetado lleno de reacciones en equilibrio? ¿Es que eres la excepción a ese principio?

Ana Gómez, estudiante de Biología de la Universidad de Alicante, nos envía este artículo. Ana tiene un blog fantástico sobre diversos temas sobre biología y ciencia en general: In Science we have to trust.

Frena un poco amigo, no es posible que no se cumplan las leyes de la termodinámica contigo, simplemente no puede ser, así que solo queda una solución: meter a tu entorno en la ecuación. Un ser vivo es un sistema perfectamente ordenado a costa de desordenar todo su medio externo (y no me refiero al medio ambiente, aunque también).

Por tanto, si lo miramos desde esta perspectiva, literalmente eres una máquina de entropía: comes, con lo que rompes los enlaces de una estructura previamente ordenada; digieres, por lo que oxidas todo lo posible las moléculas disgregadas que antes eran comida y defecas, por lo que básicamente transformas un compuesto ordenado en algo menos ordenado lleno de residuos de moléculas que han sido transformadas.

Pero… ¿eres solo tú? Y en caso de ser así … ¿Lo haces solo con tu aparato digestivo? La respuesta a ambas es no. Todo ser vivo es, por definición, no entrópico porque tiene un metabolismo e interactúa con su medio de una forma determinada, consiguiendo con ello tener la forma que tiene (porque un conejo siendo una ameba gigante no sería ni la mitad de mono, daría bastante cosa).

Y tú, querido amigo lector, no lo haces ni por asomo solo al digerir, respiras, te mueves, interactúas con el medio constantemente, alterando su composición de moléculas o incluso de microbios, eres todo un sistema no entrópico que carga con otros montones de sistemas no entrópicos.

Piensa en ello la próxima vez que sientas que no has hecho nada en un día, además de realizar todas tus actividades cotidianas, ayudas constantemente a avanzar un poco más la muerte térmica del universo.

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